La reciente Toma del Campus Chinquihue, llevada a cabo hace pocos días, así como la serie de otras manifestaciones que se alejan del espíritu que debe poseer nuestra casa de estudios denotan una incapacidad de dialogar con las autoridades universitarias por parte de un puñado de "alumnos involucionarios" que intentan imponer una verdad única totalitarizante, y con ello demuestran una intolerancia con la mayoría de los estudiantes que no apoyan este tipo de medidas llevadas a cabo por asambleismos populistas y manipulados producto de los evidentes problemas de liderazgo demostrados por quienes hoy conducen la Federación de Estudiantes en Puerto Montt. Se les impide, a quienes no están de acuerdo con el rumbo que han tomado las movilizaciones, el pleno uso y goce de las instalaciones de la universidad, se les coarta seguir estudiando adecuadamente para convertirse en los profesionales que Chile necesita. De una manera violenta e irracional, inventando argumentos banales para hacer una Toma que en nada ayudará a conseguir los objetivos que los estudiantes persiguen, sino más bien a socavar toda instancia de diálogo que les permita progresar como estudiantes, debilitando la convivencia y polarizando las actitudes frente a este conflicto, dejándose de lado actividades tales como paros culturales creadores de conciencia activa frente a las problemáticas que afectan a los estudiantes o la creación y gestión de redes coordinantes con otros actores implicados en este proceso de cambio tan trascendental y necesario como lo es que el Estado garantice el convertir a la educación pública de todos los niveles en una educación de excelencia, verdadero motor de progreso nacional y no en una simple reproductora de las inequidades sociales abismantes de hoy.
La programación de actividades que no se relacionan con el desarrollo de una movilización, en desmedro de otras como elaboración y trabajo de propuestas demuestran además que el espíritu que les conduce no dice relación con la mejora en la calidad de la educación que se dice aspirar, sino más bien a un afán de diversión. Un simple pan y circo de la Federación de Estudiantes realizado desde comienzos de año para ocultar sus ineptitudes, pan del cual ya pocos se alimentan, y circo del cual la mayoría ya está cansada. Los mismos alumnos que destruyeron el vehículo de un profesor hace poco más de un mes son hoy los que mantienen secuestrado de manera absurda e ilegitima el derecho a optar a una educación que se gana de manera meritocrática, fruto de un esfuerzo escolar, siendo buenos estudiantes que soñaron llegar algún día a la universidad, para crecer como profesionales y para servir al país, que tanto requiere de ellos y no de quienes hacen de la violencia y la intolerancia una forma de vida.
Es de esperar que quienes deben tomar cartas en el asunto lo hagan a la brevedad, las autoridades universitarias como el Director de Campus, Jefes de Carrera y profesores que no han actuado de manera coherente en lo organizacional ni en lo actitudinal frente a esta problemática, generando mayor grado de confusión de la opinión pública universitaria y un debilitamiento institucional difícil de superar en el corto plazo; de continuar este tipo de movilizaciones, el semestre se perderá en manos de un grupo de irresponsables inconcientes motivados por simples emociones y no por la razón, y por la inoperancia y vergonzosa pasividad con la cual han actuado las autoridades de la universidad. Muchos estudiantes se pagan sus matrículas y sus aranceles, y muchos tienen créditos y becas obtenidas por propio mérito, dicho pago lo hacen con el trabajo que desarrollan durante los meses de vacaciones de verano y las semanas de vacaciones de invierno, es un sentimiento generalizado que al alargarse el semestre se verán además impedidos de hacer dichos trabajos remunerados para costearse la universidad, y es de considerar que sus responsabilidades, esfuerzos e iniciativas individuales deben ser valorados y recompensadas porque son el motor productivo delquehacer universitario.
La educación pública debe iniciar una fase de transformación en la gestión, objetivos, procesos, recursos y control continuo sobre los actores implicados, que le permita alcanzar un alto estándar internacional para que Chile robustezca su desarrollo y reduzca las brechas socioculturales y económicas que son una amenaza a la futura convivencia nacional, pero dicho proceso incremental debe ser siempre dialéctico, fruto del raciocinio y del trabajo armónico y continuo de las partes implicadas y no de la manera improvisada, irracional, unilateral e irresponsable en la que algunos pretenden hacerla, sin proponer nada más que lo que escuchan en los medios de comunicación y sin ser capaces de desarrollar argumentos de manera propia. Solo reproduciendo y de manera precaria un discurso centralista y discordante con las causas propias, sin convergencias, confirmando en cierto modo lo que Spencer plantea con el Darwinismo social y cultural producto de la débil organización que se posee.
Las carreras, algunas más organizadas que otras, pero iguales en deberes, derechos y obligaciones ya no pueden estar a merced de un grupo de irresponsables. Se llama a la conciencia de quienes han dejado que exaltados demagogos conduzcan al precipicio y al fracaso, a organizarse y liderar un nuevo proceso que no implique la destrucción de la comunidad universitaria, sino su reconstrucción y fortalecimiento. Si es necesario organizando una nueva federación que potencie y una a los estudiantes, y no los polarice antojadiza y burdamente, con una sólida estructura y estatuto conocidos y ratificados por una amplia mayoría, que permita ir consolidando un proceso interno que pueda conseguir que la universidad verdaderamente se transforme en un actor relevante del desarrollo de la Región de Los Lagos, sin esperar que dichos roles sean prediseñados condicionadamente por vetustas, centralistas y anquilosantes estructuras que mantienen y han mantenido un orden injusto y una distribución de los factores productivos en el ámbito nacional sometida históricamente a intereses privados y no al interés de la nación por su desarrollo.
Los verdaderos éxitos profesionales y el prestigio universitario se construyen de manera consensuada, inclusiva y dialécticamente.
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